Movimientos sociales y batallas para los derechos civiles
OCHO

PRIMERO DE MAYO EN CUBA, AÑO 2002

En este Primero de Mayo del año 2002, en la conmemoración de tan significativa fecha para los trabajadores cubanos y de todo el mundo, los sindicatos independientes patentizamos nuestro irrenunciable proyecto de libre independencia sindical, así como reafirmamos nuestra opción histórica a favor de la Democracia y la puesta en vigor de todos los Derechos Humanos y Civiles en nuestra Nación.

Consideramos que la Democracia debe asumirse con la genuina participación de todos los trabajadores y en todos los temas concernientes a la economía, la política, la sociedad y la cultura nacional.

Confirmamos las incesantes violaciones que se cometen en Cuba en contra de la clase porno, que aún sufre en este Siglo XXI, un régimen unipartidista y de una Central Sindica, la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC), dependiente totalmente de las decisiones del gobierno, además de la centralización administrativa y económica que propicia un sistema de decisiones arbitrarias.

Exigimos la eliminación de todo tipo de discriminación en el trabajo por motivos de conciencia, opiniones políticas, ideológicas y religiosas, así como también toda forma de trabajo voluntario forzado (no remunerado), por considerarlo lesivo a la dignidad humana y un a forma sutil de esclavitud.

Exigimos que cesen definitivamente los actos de acoso, amenaza, arresto y registro contra aquellas personas que defienden los intereses y derechos de los trabajadores, y otros de orientación política, así como que se garantice la libertad de movimiento, el intercambio de ideas y de información y las legalizaciones de nuestras organizaciones independientes.

Demandamos que en le sagrado ejercicio del derecho de los trabajadores cubanos, tengan pleno acceso a la propiedad privada y colectiva y a los beneficios legales y morales que se derivan de este derecho, sin otra limitante que no sea el respeto ajeno a disfrutar de idénticas prerrogativas.

Rechazamos cualquier forma de interferencia de los sindicatos que puedan lesionar su autonomía. Así como que queremos establecer un claro y único compromiso de fraternidad entre todos y cada uno de los trabajadores cubanos, sin barreras ni distinciones de ninguna índole. En este 1º de Mayo, tal como está instituido por el gobierno, ningún sindicalista independiente podrá desfilar ni enarbolar sus justas demandas, ni tampoco podrá denunciar los abusos y violaciones que la patronal estatal comete contra la clase obrera cubana.

Todas estas decisiones derivadas del absurdo sistema estatizado de la economía, así como la imposición de políticas obsoletas y fracasadas, ha contribuido a que el gobierno cubano transite por el equivocado camino de un a feroz censura como práctica habitual a los medios de comunicación social y a la persecución y hostigamiento a quienes intenten ejercer el periodismo independiente.

Aprovechamos esta significativa fecha para saludar a todos los trabajadores cubanos en la diáspora y en Cuba, así como transmitirles en nombre de los sindicatos independientes nuestro mensaje de fe y de esperanza.

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El día de más trabajo

Los obreros cubanos tienen tradición de celebrar el Día del Trabajo desde época tan pasada como el siglo xxx. En este hemisferio, nuestra nación junto a Argentina y Chile fueron las pioneras en conmemorar esta fecha.

A petición del Congreso Socialista de Paris, los trabajadores cubanos desfilaron el 1ro. de Mayo de 1890 por diversas calles habaneras para culminar con un acto donde varios oradores criticaron la explotación a que eran sometidos los obreros del patio.
En tiempos posteriores continuó la tradición de una masa más fuerte y unida que tenía el derecho de expresar sus puntos de vista a pesar de las contradicciones notorias de los principales líderes sindicales de la República.

Con el triunfo de la Revolución en enero de 1959, la situación de los trabajadores fue cambiando paulatinamente en detrimento de la vanguardia que ha llevado sobre sus hombros el peso de la economía del país. Aunque la Prensa Oficialista no se cansa de destacar que en Cuba, el 1ro. de Mayo, es la Fiesta de los Trabajadores, el slogan comunista no deja de ser una de las tantas mentiras a divulgar.

Los obreros tienen la obligación de asistir al desfile porque en ello va la evolución integral de todo un año en un puesto que no importa si éstos lo desempeñan magistralmente.

Si no viven en la capital son movilizados desde las primeras horas de la madrugada en sus pueblos de origen para llegar bien temprano a la capital y ocupar las zonas de concentración.

Como ovejas del Anticristo Pastor tienen que corear consignas preelaboradas y portar pesados carteles o agitar banderitas sin cesar. Los más jóvenes llevan a sus pequeños en sus hombros, que sin tener conciencia de lo que hacen, tratan de imitar a los adultos.

El mecánico desfile cuenta con la presencia de dirigentes gubernamentales, obreros vanguardistas y delegaciones extranjeras de izquierda que toman asiento en la tribuna de la Plaza de la Revolución semejantes a aquellos patricios latinos del Coliseo Romano.

Al finalizar la tediosa marcha, los que viven en la capital se desplazan a pie largas distancias porque el transporte urbano se retira para ser usado con los obreros que viven en los municipios más lejanos. Todos llegan a sus hogares cansados, sudorosos y hambrientos. La peor parte toca como siempre a las amas de casa-trabajadoras, que no saben por donde empezar para hacer las faenas sin apenas fuerzas.

El día 2 si no es fin de semana, hay que retornar a la escuela o al trabajo sufriendo las vicisitudes del transporte o pedaleando una bicicleta en ayunas.

Los 365 días de trabajo forzoso de los obreros cubanos no encuentran realmente un estímulo en un día que cada año recuerda en todo el orbe a los cinco mártires de Chicago bajo una nueva óptica acorde al momento actual.