Festival Nuevas Bandas / 20 años de una utopía

En un país donde la continuidad de los proyectos culturales no ha sido la norma, que un Festival de Rock cumpla 20 años de existencia es un acontecimiento digno de celebrar. Durante todo ese tiempo ha servido de plataforma para decenas de bandas, muchas de las cuales se convirtieron en los puntales del rock venezolano. Su creador y alma motora nos cuenta algunas anécdotas del más longevo de los festivales de Latinoamérica. Ladosis se une a la celebración y en conjunto con FNB Grabaciones regalamos el primer disco de Solares en una cantidad limitada de ejemplares.

Félix Allueva.

La Vida Boheme, ganadores de la edición del 2009

Al estar cumpliendo 20 años el Festival Nuevas Bandas, los editores de Ladosis me propusieron hacer un recuento de anécdotas del festival. No es fácil esa tarea, tomando en cuenta que por la tarima de Festival han pasado bandas nuevas en su momento (Los Amigos Invisibles, Caramelos de Cianuro, Viniloversus, Candy 66, La Vida Bohème, La Muy Bestia Pop, Trance Nuance, La Calle, La Nave, Fauna Crepuscular, Luz Verde, Culto Oculto, Tomates Fritos, Wahala, Los Mentas, La Puta Eléctrica, Submarino, Liqüet, Master Gurú, Skin, Billy Se Fue, Mochuelo, Los Mesoneros, y muchas más) y consagradas en plan de invitadas (Desorden Público, Sentimiento Muerto, Dermis Tatú, La Corte, Zapato 3, Bacalao Men, Claroscuro, Miguel Noya, Papashanty Saundsystem, Seguridad Nacional…) y visitantes de lujo como Enrique Bunbury (España), Juanes (Colombia), Los Tetas (Chile), Pluramon (Alemania), Koji K' Utho (Colombia), Pony Bravo (España) y Tom Cary (España), entre otras.

El Celarg (1991, 92, 95, 96), Teatro Cadafe (93), Sala de Conciertos del Ateneo (94) Teatro Nacional (97), Sala Ana Julia Rojas del Ateneo (98), los espacios abiertos del Teresa Carreño (del 99 a 2001), estacionamiento del CCCT (2002, 04, 05), estacionamiento del Sambil (2003), Concha Acústica de Bello Monte (2006) y Plaza La Castellana (2008, 09 y el venidero) han cobijado la historia del FNB. Las historias son innumerables, tenemos pendiente un libro para narrarlas, mientras, adelantamos síntesis de algunas. 

Espíritu adolescente

Año 1992, un grupo de jóvenes comienzan a llamar la atención de los seguidores del rock nacional. Una línea musical que mezclaba punk, hardcore, psicodelia y funk, la banda con el llamativo nombre de Caramelos de Cianuro (CDC) es una de las escogidas para la Muestra de Nuevas Bandas (nombre original del Festival Nuevas Bandas).

El cuarteto compartió cartel con La Banda de la Banana Voladora, Clandestinos, Trama, La Contra y Trasvidas. Además de los invitados especiales: Sentimiento Muerto, Desorden Público y El Quinto Combo. Si en ese momento hubiese existido la modalidad de grupo ganador, Caramelos de Cianuro se llevaba el trofeo.

La novel banda se convirtió a partir de ese Festival en el grupo que le pisaría los talones a los populares Zapato 3. Con una música muy adolescente (“Tu mamá te va a pegar”), irreverencia y energía desbordante, se ganaron al público.

Justamente esa audacia adolescente preparó una emboscada a los organizadores del evento. El día que tocaba CDC, después de la prueba de sonido revisé -como productor de la muestra- que todos los detalles estuvieran controlados, las cosas en su sitio y los aspectos de seguridad afinados. Todo estaba bien, nos retiramos a comer y descansar un poco. Los integrantes de CDC me explicaron que se quedarían un rato para ajustar detallitos. Confiado, doy el permiso.

Llegada la noche y a punto de comenzar el concierto, notaba cierto nerviosismo de parte de algunos de los miembros del equipo técnico, pero no reparé mucho en el asunto. Así que luego de la presentación de Guillermo Zambrano -imagen de 92.9 y del novísimo programa Rockadencia-, sube el telón del teatro de la Fundación Celarg y nos encontramos con una inmensa vagina con lujo de detalles, toda una escultura de aproximadamente dos metros y medios de altura por 2 de ancho. De sus entrañas, a través de unos inmensos labios, saldrían los integrantes de Caramelos de Cianuro. Nunca avisaron que harían esto; en la muy respetada sala de conciertos había padres, representantes de los cuasi niños asistentes y una que otra madre militante del Opus Dei. Ese performance representó toda una falta de respeto a la moral imperante. Autoridades del Celarg y algunos padres protestaron el acto, los jóvenes asistentes lo disfrutaron y los Caramelos ofrecieron un excelente show. Meses más tarde, harían algo parecido en el Estudio Mata de Coco, cuando, tras otro nuevo descuido mío, lograron meter unas cuantas gallinas al escenario y lanzarlas a las mil doscientas personas que asistieron al concierto. 

Bestias y violencia

Otro de estos capítulos correspondientes a los años 90, es una escena que tiene que ver con la virulencia que se generaban en conciertos donde músicos y público lograban un buen rapport. En la sala Cadafe se presentó una de las grandes bandas de esa década, La Muy Bestia Pop. Iniciativa de Chofa y Edward Marshall que sumaban a sus presentaciones en vivo un colectivo llamado Los Obreros del Cometa. Esta combinación era nitroglicerina pura, contagiaban al público con su rock industrial lleno de luces, efectos especiales y saturación sónica. Los asistentes se quedaban paralizados observando todo o se echaban a un violento pogo -baile caracterizado por irrumpir fogosamente en el espacio vital de las otras personas.

A mitad de la presentación de La My Bestia Pop, uno de sus integrantes se lanzó a los espectadores a bailar y unos cuantos asistentes lo acompañaron en la danza, algo violenta por cierto. Un miembro del equipo técnico -compañía de sonido- entendió el acto como una golpiza e inmediatamente se arrojó al frenético pogo tratando de defender al músico en cuestión. Algunos asistentes comenzaron a golpear al técnico creyendo que quería hacerle daño al músico, lo que hizo que intervinieran otros técnicos, más público y casi todos los músicos se incorporaron a la gran coñaza. Esto duraría tres minutos interminables para los productores y gerencia de la sala. Uno de los integrantes de LMBP entre golpes y gritos, contuvo el desenfreno y regresó a la tarima. El concierto continuó como si nada hubiera pasado.

Faltan cinco pa'las doce

Cuando el Festival Nuevas Bandas pasó de recintos cerrados a espacios abiertos comenzaron otros problemas: la negociación con vecinos, alcaldías y los derechos civiles. Para el año 2005 el Festival había logrado establecerse en el estacionamiento del CCCT, eventos que fueron desde el mítico concierto de Enrique Bunbury en 2002 hasta la celebración de los 15 años del Festival con tres tarimas paralelas en el 2005.

Debido a los muchos problemas con los vecinos y alcaldía por la contaminación sónica, logramos un permiso especial para esa edición aniversaria, eso sí, con la condición de que debíamos terminar los conciertos a las 12 de la medianoche.

El último día se produjo una llovía interminable, lo que nos llevó a comenzar el festival con 45 minutos de atraso. Lógicamente, el evento no pudo terminar a la hora planificada, así que eliminamos algunos grupos -con todos los inconvenientes que esto trajo. Uno de los afectados y que aún no nos perdona, fue Bacalao Men. Los fiscales de la Alcaldía de Chacao fueron radicales, “esto se termina a las 12”. Utilizamos todos los mecanismos posibles y nada, no pudimos convencer a las autoridades.
Teníamos que suspender el último grupo, el que cerraba y era el más esperado por el público: Papashanty Saund System. Hablamos con ellos, le explicamos, “limpiamos” toda la tarima, pusimos en práctica el plan de desalojo, previnimos a la policía y seguridad interna del evento, preparamos el discurso que presentaríamos a los asistentes. Los responsables de dar la cara serían el presentador Ramón Castro y el que escribe estas memorias.

Subiendo las escaleras para dirigirnos al auditorio, el director técnico del evento se me acercó y dijo que el Alcalde Leopoldo López nos daba quince minutos más de permiso. Así que rápidamente se decidió que Papashanty tocara dos temas que relajaran al público, al tiempo que explicaran la situación. Carlos Gutiérrez, gran director técnico, a regañadientes resolvió el problema de la tarima en tiempo récord y Papashanty salió, y con su discurso de paz y amor logró convencer.

Termina la noche en concordia. Años después, el mismo alcalde, elevó a rango de patrimonio cultural del Municipio Chacao al Festival Nuevas Bandas. 

Patrocinios y comisariado político

El año 2008 no fue nada fácil para la realización del FNB, principalmente porque hubo una reducción significativa de los apoyos provenientes de la empresa privada, un sector que no ha parado de sufrir los embates de una política económica errática desde los entes gubernamentales. Esta opinión junto a otras (excesivo centralismo por parte del estado, una política cultural sectaria y poco o nulo apoyo a las expresiones de las nuevas culturas urbanas) fueron exhibidas en el año 2007 ante los medios de comunicación por parte de la de la Fundación Nuevas Bandas.

En el primer trimestre del 2008 nos llevamos una buena sorpresa cuando la empresa CANTV nos comunicó que había sido aprobado un presupuesto para la realización del Festival NB 2008. Se efectuó una reunión en la oficina de mercadeo de la empresa de telecomunicaciones. Nos sentamos alrededor de una mesa redonda en una oficina donde se percibía que tiempos pasados fueron mejores. Para comenzar la negociación el director de mercadeo sacó un sobre manila con una serie de recortes de prensa donde aparecían mis declaraciones criticando las acciones gubernamentales. Me preguntó si yo seguía pensando de esa manera, respondí de manera clara y precisa que sí. Entonces me contestó que no tendríamos el apoyo de CANTV.

Le expliqué que justamente lo que estaba haciendo reafirmaba mi teoría de un estado tendiente al totalitarismo y que era lamentable ver a un gerente de mercadeo haciendo de comisario político. No se me olvidará su cara, totalmente desencajada y tratando de explicar que lo que había dicho no era lo que quería decir pero lo dijo.

Salgo de la oficina -no quise escuchar más palabras necias- con sensación de felicidad al poder expresar lo que se piensa sin tener que estar atado a tanto lineamiento mediocre.
Faltan muchas cosas por contar, imposible en tan pocas líneas, por ejemplo: como una marca de ron hizo estragos en los jardines del Teatro Teresa Carreño, cuando el grupo de rock progresivo Alban Arthuan casi gana un Festival pero…, Dermis Tatú genera una batalla en tarima con armas de fuego, invitados internacionales contaminados de gripe A, etc. Estos y otros relatos nos tocarán cuando cumplamos ¿cinco años más? 

El debut de Solares de regalo con Ladosis #10

En la edición 2004 del Festival NB fue estrenado y tocado en vivo el disco Loft, el primer esfuerzo realizado por los hermanos Carlos y Alvaro Segura, ex Zapato 3, con su nueva banda Solares. Tras varios años de ausencia, radicados en Miami, volvieron con un proyecto nuevo, con un sonido más maduro y sosegado, producto de los cambios vividos en sus vidas personales. El disco fue parte de FNB Grabaciones, una iniciativa discográfica de la Fundación Nuevas Bandas, hoy día en hibernación, que incluyó discos de Tomates Fritos, Chucknorris, Candy 66, Billy se Fue, Bacalao Men, Tribop, Dios le pague, Repe, Submarino, Nueva Onda Nueva, la reedición de Spiteri y una serie de importantes compilados sobre la historia del Festival, el pop y la electrónica venezolana.

En celebración de los 20 años del FNB, Ladosis y la Fundación NB unen esfuerzos y regalan una cantidad limitada pero generosa de ese disco junto a la edición #10.