Rock
en Ñ 2005.
En nuestra vida hay un selecto grupo de conciertos que resultan inolvidables, esos que penetran hondo en nuestras emociones. El Festival Rock en Ñ 2005 trajo consigo uno de los shows más impresionantes que se hayan podido disfrutar en Caracas. Durante dos horas y media, el pasado viernes 18 de noviembre, el septeto español de fusión flamenca Elbicho, derrochó energía, pasión, destreza instrumental y sobradas dosis de emotividad, logrando una mágica conexión con la audiencia. Antes de editar su primer album en 2003 el grupo ya se había curtido tocando en lugares públicos, bares y pequeños recintos, lo cual ha permitido que todos los músicos se entiendan a la perfección y las canciones puedan ser interpretadas con una naturalidad pasmosa. Sin puntos flacos durante la noche, fueron apareciendo canciones de sus dos únicos discos: “Parque Triana”- con un intro que hizo derramar lágrimas a muchos-, “Pa’ Cai”, “La niña de la cueva”, “De los malos”, “Contigo”, “Zappatillas”, la versión de “La bien pagá” y otras muchas, mientras cada uno de los músicos se lucía en varias ocasiones. El baterista Antonio Mangas no dejó de impresionar con cambios de ritmos, redobles vertiginosos y un gran solo. El trompetista Pepe Andreu y el flautista Juan Carlos Aracil se conjugaron a la perfección, este último con gran influencia de Ian Anderson. Por su parte, el bajista Carlos Tato, concentrado y un tanto tímido, fue el ancla para todo el grupo con una ejecución de altos quilates. Mención aparte merecen el guitarrista Victor Iniesta y el carismático cantante Miguel Campello, quienes llevan el gran peso del sonido y las composiciones. El percusionista, si bien cumple con su parte, fue el músico que menos impactó.
Decían con desparpajo en la rueda de prensa: “Nuestra fusión no es preconcebida, es totalmente natural, como ir al baño a cagar después de comer”. Así lo testifica la catárquica imbricación de rock progresivo (Jethro Tull, King Crimson, Focus), jazz fusión (Mahavishnu, Miles Davis, Return to Forever, Weather Report), hip hop y flamenco.
Al dia siguiente el primer turno fue para el cuarteto caraqueño Chuck Norris, el cual estrenaba su disco debut Once Cuentos. La lograda mezcla de pop y hip hop convenció hasta a los más escépticos, dando paso al duo madrileño Dwomo, una de las más hilarantes propuestas de la escena española actual. Armados de teclados, guitarras, megáfonos y varios intrumentos de percusión menor, Antonio Iglesias y David Lorán se despacharon con un set a medio camino entre el techno-pop ochentoso, el art-punk tipo Devo y el pop más excéntrico, todo ello cargado de fino humor, afinadas voces y simpáticos bailes. Una soprendente propuesta en la que cabe incluso una imaginativa version de “Redemption Song” de Bob Marley, cantada en japonés. De la mano de la SGAE y Fundación Nuevas Bandas, Rock en Ñ volvió a ser un acierto rotundo.
Por Juan Carlos Ballesta
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